haz el amor y no la guerra

De dónde proviene la frase haz el amor y no la guerra

Seguramente hayas escuchado esta frase repetidas veces a personas mayores, en alguna película o en tu programa de televisión favorito; aunque también tiene otras versiones, como por ejemplo el clásico “es mejor hacer el amor a hacer la guerra”. 

A pesar de que el uso de esta expresión tiene más de medio siglo de antigüedad, no se sabe con exactitud su procedencia, puesto que muchos autores, compositores y folkloristas estadounidenses dicen ser los creadores de tan singular oración.

Lo que sí se puede afirmar es que el inicio de su uso ocurrió en suelo americano, sin ningún tipo de popularidad hasta que la cultura hippie empezó a utilizarla como modo de eslogan y protesta por la guerra de Vietnam.

La frase se utilizó a lo largo de toda esa década en los EEUU para protestar en contra de ciertos gobernantes, fue utilizada por estudiantes universitarios, pacifistas y personas comunes.

Dile sí al amor y no a la guerra significado

A pesar de ser una expresión muy popular, su significado es muy profundo. Tiene un trasfondo que hace que las personas internalicen por completo sus acciones y cómo estas afectan a los que los rodean.

La guerra es un suceso que impacta a cada una de las personas que habitamos este planeta, sin importar la lejanía que estemos de donde suceda. El amor siempre ha sido la respuesta a todo, la guerra y la violencia solo trae desgracia y pérdidas innecesarias.

Decirle sí al amor significa vivir la vida de una manera positiva, amable con el prójimo, ser más humanistas y dejar atrás el odio. Al hablar de amor se quiere decir que es mejor formar una familia, vivir una vida tranquila y pacífica que pelear por los intereses de pocos.

La guerra no tiene sentido, cuál es el punto de pelear por los disparidades que tengan una minoría, que no está dispuesta a pelear ellos mismos y a usar a otros para lograr sus fines egoístas.

Su uso en la cultura pop

No estamos hablando de una expresión cualquiera que tan pronto se hizo famosa, fue olvidada; todo lo contrario. “Dile sí al amor y no a la guerra” se convirtió rápidamente en la frase que personificó a la década de los sesenta.

Es por ello que muchos libros la tienen como título, tal es el caso del libro Hacer el amor, no la guerra: la revolución sexual: una historia sin trabas,  del autor David Allyn.

Donde más impacto tuvo fue en canciones de músicos mundialmente conocidos como Jhon Lennon y Bob Marley, incluso en tiempo más  modernos, algunas bandas de rock como Green Day la han utilizado en sus canciones.

Quien fue el creador de la expresión

No hay evidencias reales sobre quién fue la primera persona en usar esta profunda frase. Sin embargo, en la mayoría de sitios en línea se sugiere que su creador fue Gershon Legman, pero, esto no puede ser del todo cierto.

Una estudiante de la Universidad de Oregon de nombre Diane Newell Meyer, que afirma que en 1965 se le ocurrió la frase y la plasmo en una sudadera que tenía en ese entonces. Como prueba de ello, existe una antigua fotografía de ella llevando puesta la sudadera con la icónica frase.

La foto fue realizada por un periódico local de Oregon y posteriormente fue tomada por el New York Post para su uso, lo que le da a Diane un reclamo muchísimo mayor sobre la autoría de la expresión, por encima del que podría tener Legman.

En Chicago también se encuentra una pareja de activistas, Penelope y Franklin Rosemont, quienes afirman que la frase nació en Chicago y ellos se encargaron de plasmarla en decenas de botones que fueron usados en protestas de aquellos días.